Al buscar el texto de Mateo 4:28, es posible que nos encontremos con una pequeña confusión, ya que el capítulo 4 del Evangelio de Mateo concluye en el versículo 25. No existe un versículo 28 en este capítulo. Sin embargo, esta búsqueda a menudo nace de un interés genuino en los eventos que rodean el inicio del ministerio de Jesús. Lejos de ser un error sin importancia, es una oportunidad para profundizar en el contexto y la riqueza de uno de los pasajes más fundamentales del Nuevo Testamento. Explorar el final de Mateo 4 nos permite comprender el escenario que Jesús establece justo antes de pronunciar el Sermón del Monte.
El Ministerio de Jesús Toma Impulso
El final del capítulo 4 de Mateo nos ofrece un resumen vibrante y poderoso del ministerio temprano de Jesús. Después de llamar a sus primeros discípulos, los pescadores Pedro, Andrés, Jacobo y Juan, Jesús no pierde tiempo. El texto nos dice que comenzó a recorrer toda Galilea. Su ministerio tenía tres facetas claras que se describen en estos versículos finales.
Enseñando y Predicando
Mateo 4:23 nos dice que Jesús andaba “enseñando en las sinagogas de ellos, y predicando el evangelio del reino”. La enseñanza y la predicación eran el corazón de su misión. En las sinagogas, los centros de la vida religiosa y comunitaria judía, Jesús interpretaba las Escrituras de una manera que cautivaba a la gente. Su mensaje central era “el evangelio del reino”. Esta era la buena noticia de que el Reino de Dios se había acercado y que una nueva era de la relación entre Dios y la humanidad estaba comenzando. Este es el mismo mensaje que proclamó en [Link: Mateo 4:17 /nvi/mateo/4/17], “Arrepiéntanse, porque el reino de los cielos está cerca”.
Sanando a los Enfermos
La segunda faceta de su ministerio era la sanación. El mismo versículo 23 menciona que sanaba “toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo”. Su fama no tardó en extenderse. La gente le traía a todos los que padecían diversas enfermedades y tormentos: los endemoniados, los lunáticos y los paralíticos. Y el texto afirma de manera concluyente: “y los sanaba”.
Estas sanaciones no eran solo actos de compasión; eran señales poderosas que validaban su mensaje. Demostraban que el Reino de Dios no era una idea abstracta, sino un poder activo que podía restaurar la integridad física y espiritual de las personas. Las sanaciones manifestaban la autoridad de Jesús sobre la enfermedad, las fuerzas espirituales y el desorden que el pecado había introducido en el mundo.
La Expansión Geográfica de su Fama
El versículo 24 nos informa que su fama se difundió “por toda Siria”. Esto es notable. Siria era una provincia romana al norte de Galilea, un territorio mayoritariamente gentil. El mensaje y el poder de Jesús estaban cruzando fronteras culturales y geográficas desde el principio.
El versículo 25 amplía aún más el alcance de su influencia. Le seguían grandes multitudes no solo de Galilea, sino también de Decápolis (una liga de diez ciudades al este del Jordán), de Jerusalén, de toda Judea y de la región al otro lado del Jordán. Este mapa geográfico demuestra que su impacto fue casi instantáneo y generalizado. Personas de todas las regiones de la Tierra Prometida, e incluso de fuera de ella, se sentían atraídas por su autoridad y su poder.
El Contexto General de Mateo 4
Para apreciar plenamente la conclusión del capítulo, debemos recordar lo que la precede. El capítulo 4 es un pilar en la narrativa de Mateo y se divide en tres secciones principales que preparan el escenario para el ministerio público de Jesús.
La Tentación en el Desierto
El capítulo comienza con Jesús siendo llevado por el Espíritu al desierto para ser tentado por el diablo ([Link: Mateo 4:1-11 /nvi/mateo/4/1-11]). Durante cuarenta días, Jesús ayuna y se enfrenta a tres tentaciones que atacan el núcleo de su identidad y misión: la tentación de convertir las piedras en pan (usar su poder para satisfacer sus propias necesidades), la tentación de arrojarse desde el templo (poner a Dios a prueba), y la tentación de adorar a Satanás a cambio de todos los reinos del mundo (alcanzar el poder a través de atajos mundanos). Jesús responde a cada tentación citando las Escrituras, demostrando su total sumisión a la voluntad del Padre. Este evento establece su perfecta obediencia y su autoridad moral.
El Inicio del Ministerio en Galilea
Después de la tentación y al enterarse de que [Link: Juan el Bautista /nvi/juan-el-bautista] ha sido encarcelado, Jesús se retira a Galilea. Se establece en Capernaúm, cumpliendo una profecía de Isaías sobre la “Galilea de los gentiles”, una tierra que vería una gran luz. Es aquí donde comienza a predicar su mensaje fundamental sobre el arrepentimiento y la cercanía del reino de los cielos.
El Llamado de los Primeros Discípulos
La tercera sección es el llamado de los hermanos Pedro y Andrés, y de Jacobo y Juan ([Link: Mateo 4:18-22 /nvi/mateo/4/18-22]). Mientras caminaba junto al mar de Galilea, Jesús los ve echando las redes y los llama con una simple pero profunda invitación: “Síganme, y yo los haré pescadores de hombres”. La respuesta de ellos es inmediata y radical. Dejan sus redes, sus barcas y a su padre para seguir a este nuevo maestro. Este acto de fe y abandono establece el modelo para el discipulado cristiano.
La Importancia de la Búsqueda
Volviendo a la búsqueda original de Mateo 4:28, el hecho de que no exista ese versículo no invalida la intención del buscador. Es común recordar mal una referencia bíblica o combinar dos pasajes en nuestra mente. Lo valioso es el deseo de acudir a la Escritura para encontrar respuestas y significado.
La búsqueda de un versículo específico a menudo nos lleva a redescubrir el pasaje completo. En este caso, nos recuerda que el ministerio de Jesús no fue una serie de eventos aislados, sino una campaña coherente y poderosa. La tentación demostró su carácter. El llamado a los discípulos estableció su comunidad. Y el ministerio de enseñanza, predicación y sanación demostró su autoridad y compasión.
Este resumen en los versículos finales de Mateo 4 sirve como un puente. Prepara al lector para el discurso más extenso de Jesús, el Sermón del Monte, que comienza en el capítulo siguiente. Las multitudes que se reunieron en Mateo 4:25 son la audiencia que se sentará a escuchar las bienaventuranzas en [Link: Mateo 5 /nvi/mateo/5]. Así, aunque Mateo 4:28 no se encuentre en las páginas de la Biblia, el impulso que nos lleva a buscarlo nos permite situarnos junto a esas multitudes, asombrados por la fama de Jesús y listos para escuchar sus enseñanzas que cambiarían el mundo.