Muchas personas que exploran las Escrituras buscan pasajes específicos para encontrar guía, consuelo o una comprensión más profunda de la fe. Una de esas búsquedas comunes es “mateo 4 28”. Sin embargo, es importante aclarar desde el principio que este versículo no existe en el texto bíblico. El capítulo 4 del Evangelio de Mateo concluye en el versículo 25. Esta discrepancia no es un error de su parte, sino a menudo el resultado de una pequeña confusión en los números, algo que le ocurre a cualquiera que estudie textos extensos. La búsqueda de este pasaje inexistente nos brinda una excelente oportunidad para explorar el rico contexto del capítulo 4 de Mateo y considerar qué versículos cercanos o similares podría haber estado buscando.
El Contexto del Capítulo 4 de Mateo
Para entender qué podría estar buscando alguien que cita Mateo 4:28, primero debemos situarnos en el capítulo. El cuarto capítulo de Mateo es fundamental, ya que marca la transición de la vida privada de Jesús a su ministerio público. Se puede dividir en tres secciones principales.
Primero, vemos la tentación de Jesús en el desierto (Mateo 4:1-11). Después de su bautismo, el Espíritu lo lleva al desierto para ser tentado por el diablo. Durante cuarenta días, Jesús ayuna y enfrenta pruebas que atacan su identidad como Hijo de Dios, su dependencia del Padre y su misión. Su victoria sobre estas tentaciones, respondiendo siempre con la Escritura, establece su autoridad y su perfecta obediencia a Dios. [Link: La tentación de Cristo]
Segundo, Jesús comienza su ministerio en Galilea (Mateo 4:12-17). Al enterarse de que Juan el Bautista ha sido encarcelado, Jesús se retira a Galilea, estableciéndose en Capernaúm. Mateo señala que esto cumple una profecía de Isaías sobre la “luz” que amanecerá en una tierra de oscuridad. Es aquí donde Jesús comienza a predicar su mensaje central: “Arrepiéntanse, porque el reino de los cielos está cerca”. Este es el inicio de su llamado público a la transformación y la fe.
Tercero, Jesús llama a sus primeros discípulos y su fama se extiende (Mateo 4:18-25). Caminando junto al mar de Galilea, llama a dos pares de hermanos, Pedro y Andrés, y Jacobo y Juan, para que dejen sus redes de pesca y lo sigan. Inmediatamente lo hacen. El capítulo concluye describiendo cómo Jesús recorría toda Galilea, enseñando en las sinagogas, proclamando el evangelio del reino y sanando “toda enfermedad y toda dolencia” entre la gente. Su fama se extiende por todas partes, y grandes multitudes lo siguen.
¿Qué Versículo Podría Estar Buscando?
Dado que Mateo 4:28 no existe, la búsqueda probablemente se deba a una transposición de números o a un recuerdo vago de un pasaje de esta zona. Consideremos las posibilidades más probables.
¿Quizás se refiere a Mateo 28:4?
Una posibilidad muy fuerte es una simple inversión de los números del capítulo y el versículo. Mateo 28:4 es un versículo real con un contenido dramático. El pasaje describe la reacción de los guardias en la tumba de Jesús durante la resurrección: “Del terror que infundía, los guardias se estremecieron y quedaron como muertos” (Mateo 28:4 NVI).
Este versículo pertenece al clímax del evangelio: la resurrección. Un ángel del Señor desciende, remueve la piedra de la tumba y se sienta sobre ella. Su apariencia es como un relámpago, y su ropa es blanca como la nieve. El poder y la gloria de este evento celestial son tan abrumadores que los soldados romanos, símbolos del poder terrenal, quedan completamente paralizados por el miedo. Este versículo contrasta la impotencia del poder humano frente a la manifestación del poder divino. [Link: La resurrección de Jesús]
¿Un versículo cerca del final del capítulo 4?
Otra opción es que el número “28” sea un error, y que el verdadero interés esté en los versículos finales del capítulo 4. Los versículos 23 al 25 resumen la actividad inicial de Jesús de una manera poderosa.
Mateo 4:23-24 dice: “Jesús recorría toda Galilea, enseñando en las sinagogas, anunciando las buenas nuevas del reino, y sanando toda enfermedad y toda dolencia entre la gente. Su fama se extendió por toda Siria; y le llevaban todos los que padecían de diversas enfermedades, los que sufrían de dolores graves, los endemoniados, los epilépticos y los paralíticos, y él los sanaba”.
Estos versículos son un resumen conciso y potente del ministerio triple de Jesús: enseñar, predicar y sanar. Muestran la compasión de Cristo en acción. No solo compartía un mensaje espiritual; se preocupaba por el sufrimiento físico y mental de las personas. La noticia de su poder y misericordia se difundió rápidamente, atrayendo a personas de todas partes. Es comprensible que alguien recuerde este pasaje impactante y simplemente se equivoque con el número del versículo. Este resumen de la obra de Jesús sirve como preludio perfecto para el Sermón del Monte, que comienza en el capítulo siguiente. [Link: Los milagros de sanidad de Jesús]
¿Podría ser un versículo de otro Evangelio?
A veces, un evento o una enseñanza se recuerda correctamente, pero se atribuye al evangelio equivocado. Los evangelios de Marcos y Lucas también narran los comienzos del ministerio de Jesús, y aunque tienen muchas similitudes con Mateo, también presentan diferencias. Por ejemplo, el llamado de los primeros discípulos también se encuentra en Marcos 1:16-20 y Lucas 5:1-11, cada uno con sus propios matices. Si la búsqueda se relaciona con un evento específico, como el llamado a los discípulos o las sanidades, es posible que el recuerdo provenga de una de estas otras narrativas.
La Belleza de la Búsqueda
Aunque la búsqueda de “mateo 4 28” conduce a un versículo que no está en la Biblia, el viaje para descubrirlo es valioso. Nos obliga a leer el texto con más atención y a familiarizarnos con el contexto más amplio de la narrativa bíblica. Nos recuerda que el estudio de las Escrituras es un proceso de descubrimiento, lleno de momentos de aprendizaje y corrección.
Lejos de ser un error sin sentido, esta búsqueda nos ha permitido profundizar en el comienzo del ministerio de Jesús. Hemos reflexionado sobre su victoria sobre la tentación, su llamado al arrepentimiento, el inicio de su iglesia con el llamado de humildes pescadores y su abrumadora compasión al sanar a los enfermos. El capítulo 4 de Mateo establece el tono para todo lo que sigue, presentando a un Mesías que enseña con autoridad, predica con urgencia y sana con poder divino. La verdadera respuesta a la búsqueda, entonces, no es un solo versículo, sino la rica panorámica de un capítulo que introduce al mundo al Salvador en acción.