Al buscar en las Escrituras, es común que un número de versículo se quede en nuestra mente. Sin embargo, quienes buscan el texto de Mateo 1 28 pueden encontrarse con una pequeña sorpresa: el primer capítulo del Evangelio de Mateo concluye en el versículo 25. No existe el versículo 28 en ese capítulo. A menudo, esta búsqueda es el resultado de una pequeña confusión con otros pasajes bíblicos muy significativos que tienen números similares.

Esta situación nos brinda una excelente oportunidad para explorar cuáles podrían ser esos versículos que la memoria nos sugiere. Generalmente, la búsqueda de “Mateo 1 28” apunta a dos posibilidades muy fuertes: Lucas 1:28, por la similitud en la numeración, o un pasaje clave en Mateo 28, por la coincidencia del número de versículo en un capítulo crucial. Analicemos cada uno para descubrir la riqueza que contienen.

¿Podría Ser Lucas 1:28? El Anuncio a María

Una de las posibilidades más probables es que el versículo buscado sea Lucas 1:28. Este es un momento central en la narrativa bíblica, donde el ángel Gabriel se presenta ante María.

“El ángel se acercó a ella y le dijo: ‘¡Salve, tú, muy favorecida! El Señor está contigo’”. (Lucas 1:28, NVI)

Este saludo no es una simple formalidad. Cada palabra está cargada de un profundo significado teológico que establece el tono para el resto de la vida y el ministerio de Jesús.

El Significado de “Muy Favorecida”

La expresión “muy favorecida” proviene de una sola palabra griega, kecharitomene. Este término es un participio pasivo perfecto, lo que indica una acción completada en el pasado con resultados que continúan en el presente. Significa que María ha sido, y continúa siendo, objeto de la gracia inmerecida de Dios de una manera singular y completa. No sugiere que ella haya hecho algo para ganar este favor. Más bien, destaca la soberanía y la bondad de Dios al elegirla para una tarea monumental.

Este concepto de la gracia es fundamental para la fe cristiana. [Link: Entendiendo la gracia de Dios] nos enseña que la salvación y el llamado no se basan en nuestros méritos, sino en el regalo de Dios. La elección de María es un ejemplo perfecto de esto.

”El Señor Está Contigo”

Esta frase es más que un simple consuelo. En el Antiguo Testamento, estas palabras casi siempre acompañan un llamado divino a una misión difícil y aparentemente imposible. Dios le dijo esto a Moisés ante la zarza ardiente, a Gedeón cuando lo llamó a liberar a Israel y a Jeremías cuando fue llamado a ser profeta.

Al decirle a María “El Señor está contigo”, el ángel no solo la está saludando. Le está asegurando la presencia y el poder de Dios para la tarea que está a punto de encomendarle: concebir, dar a luz y criar al Hijo del Altísimo. Es una promesa de capacitación divina.

La Otra Opción: Mateo 28 y la Gran Comisión

Otra fuerte posibilidad es que la búsqueda se refiera al capítulo 28 de Mateo. Aunque no existe un solo versículo 28, los versículos 18 al 20 son tan conocidos y citados que el número “28” puede asociarse fácilmente con ellos en nuestra memoria. Este pasaje se conoce como la Gran Comisión.

“Jesús se acercó y les dijo: ‘Se me ha dado toda autoridad en el cielo y en la tierra. Por tanto, vayan y hagan discípulos de todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, enseñándoles a obedecer todo lo que les he mandado a ustedes. Y les aseguro que estaré con ustedes siempre, hasta el fin del mundo’”. (Mateo 28:18-20, NVI)

Este es el mandato final de Jesús a sus seguidores antes de su ascensión. Es la declaración de misión para la iglesia de todos los tiempos.

La Autoridad de Cristo

Jesús comienza afirmando su autoridad universal. Después de su resurrección, Él no es simplemente un maestro o un profeta. Él es el Señor soberano sobre toda la creación. Esta autoridad es la base sobre la cual se emite el mandato. Los discípulos no van en su propio poder, sino como embajadores del Rey del universo. [Link: La deidad de Jesucristo] es la piedra angular de esta declaración.

El Mandato de Hacer Discípulos

El verbo principal de la comisión es “hagan discípulos”. No se trata solo de conseguir conversos o de que la gente haga una oración. Un discípulo es un aprendiz, un seguidor, alguien que reorienta toda su vida en torno a las enseñanzas y el ejemplo de Jesús. Las otras acciones, “ir”, “bautizar” y “enseñar”, son las formas en que se cumple este mandato principal.

El alcance es global: “todas las naciones”. La misión que Jesús inauguró en Israel ahora se extiende a cada rincón del planeta, a cada grupo étnico y cultural.

La Promesa de su Presencia

Al igual que en el saludo a María, la comisión termina con una promesa de presencia divina. “Estaré con ustedes siempre”. Jesús sabía que la tarea que les asignaba era inmensa y encontraría oposición. Esta promesa no es un sentimiento vago, sino la garantía de que su poder y su guía acompañarían a sus seguidores en el cumplimiento de su misión. Es el eco de la misma seguridad que se le dio a María: la tarea es imposible para los humanos, pero posible con Dios.

Una Tercera Posibilidad: Génesis 1:28

Aunque es menos probable por estar en el Antiguo Testamento, no podemos descartar que la búsqueda se refiera a Génesis 1:28, uno de los versículos más importantes de toda la Biblia, a menudo llamado el “mandato cultural”.

“Y los bendijo Dios con estas palabras: ‘Sean fructíferos y multiplíquense; llenen la tierra y sométanla; dominen a los peces del mar y a las aves del cielo, y a todos los reptiles que se arrastran por el suelo’”. (Génesis 1:28, NVI)

Este fue el primer mandato dado a la humanidad. Es una instrucción para desarrollar el potencial de la creación de Dios. Implica crear cultura, construir familias, desarrollar ciencia, arte y gobierno. Es un llamado a ser mayordomos responsables del mundo que Dios creó. [Link: La mayordomía en la Biblia].

Aunque Mateo 1:28 no se encuentra en la Biblia, la búsqueda nos conduce a pasajes que son pilares de la fe. Ya sea el llamado lleno de gracia a María, el mandato global de hacer discípulos o la instrucción original de cuidar y desarrollar la creación, cada uno de estos textos nos revela algo crucial sobre quién es Dios y qué espera de la humanidad. Nos recuerdan que somos parte de una historia mucho más grande, una historia impulsada por la gracia, el poder y la presencia continua de Dios.